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Archivo para Marzo, 2009

Una cristalería bien decorada

Jueves, 26 de Marzo de 2009

por
LuxAeterna

Final Artístico Semanal

Este final es un poco más complicado que los anteriores, no obstante les recomiendo que intenten encontrar la idea rectora. Al hacerlo se familiarizarán con la posición y la solución propuesta les causará mayor goce…
Justo es decir que Fritz 8 no ve la idea de Troitski sino hasta muy avanzada la combinación, así que nadie pasará por tonto si no encuentra el planteamiento correcto :)

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Una situación delicada

Miércoles, 25 de Marzo de 2009

por
LuxAeterna
En la siguiente posición todo pende de un hilo, y …¿juegan blancas o negras? Haz clic en la pieza que creas conveniente en el tablero para salvar la situación.

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Tablas perfectas

Domingo, 22 de Marzo de 2009

por
LuxAeterna

Las mieles del juego sin errores

A finales de los 70’s apareció en la revista mexicana “Tiempo” un artículo del MI Kenneth Frey, que en aquel entonces era el jugador mexicano más exitoso desde los tiempos de Torre Repetto (Frey es ahora uno de los más fuertes GM de ajedrez por correspondencia). Dicho artículo, del que no tengo ya copia alguna, hablaba de una partida entre dos olvidados jugadores en 1870, en la ciudad de Viena. Según recuerdo, el tema del artículo de marras era que el juego de ambos bandos había seguido un curso basado en el sentido común y en la premisa de que, sin errores, la conclusión es que no se debe perder. Creo que el título era algo así como “la partida perfecta” o “sin errores”. Es una miniatura que me mostró a la ciega un buen amigo de aquellos días, Cesar Tort, de regreso a casa  en un taxi compartido después de un torneo. Llegando a casa la puse en el tablero y corroboré los análisis que, según me me había contado Cesar, había leído en el metro en la susodicha revista.
Muchos años más tarde  me vino a la mente la partida y la busqué en la mega-base. Ahora la analicé con Rybka y me doy cuenta que ha soportado el paso del tiempo ya que básicamente no tiene desperdicio, ambos jugadores hicieron lo correcto y el blanco siguió con buen juicio una línea pagmática (teniendo según rybka una oportunidad de mejorar, pero prefirió no meterse en juego poco claro) y que lleva a unas increíbles tablas después de aventurar a su rey en un larguísimo viaje hasta la sexta línea, dejando a su país de origen en lontananza. Para haber sido una partida jugada en una época en que las posibilidades de profundidad de análisis y la fuerza táctica de los motores de silicio actuales era inimaginable, me sorprende la corrección y sobre todo la decisión con que fué jugada.
Les muestro la partida y después les comento algunos aspectos interesantes que descubrí mientras la buscaba…

Cuando puse la posición de sacrificio de alfil en el chessbase, el resultado de la búsqueda me dió inmediatamente la partida de 1870, pero también me presentó 12 partidas más con resultado de tablas . Pensé que a alguien más se le habría ocurrido el sacrificio en la apertura vienesa (es paradójico que fuese jugada en Viena :) ) así que revisé las partidas que surgieron en la búsqueda, y para mi sorpresa, ¡Todas ellas habían seguido exactamente la secuencia de la de Hampe-Meitner!. Ninguna se desvió con las líneas secundarias (ni el blanco ni el negro). La repetición más moderna y ya con posibilidad de que los jugadores pudiesen haber analizado previamente las variantes con un buen “engine” es de 2003, de unos jugadores argentinos. Me parece muy dudoso que esas partidas hayan sido resueltas en el tablero, porque ninguna presenta la más mínima desviación de la primigenia. La necesaria preparación de la partida en un torneo moderno, indica que es poco probable que los jugadores escojan una línea tan arriesgada sin conocerla, lo que me hace pensar que en todas esas partidas los oponentes conocían la susodicha partida modelo y se limitaron a repasarla burdamente sin empacho, para lograr unas tablas interesantes sin tener que concertarlas en las primeras jugadas, como muchas tablas “de compadre”. Quizá lo desconocido de los nombres de la partida de 1870 aunado a la sencillez de la partida, la hacen candidata para “representarla” si alguien se la encuentra por primera vez. ¿Que piensan?

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Un bonito final de Neiman

Jueves, 19 de Marzo de 2009

por
LuxAeterna

Final Artístico Semanal
Este, además, me sirve para probar una ventana extra para las soluciones de problemas en el blog.

Es un final que nos causa asombro por la posición inicial en la que parecen tablas.

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Cuarteto

Miércoles, 18 de Marzo de 2009

chessmusic
por
LuxAeterna

En 1984, Tim Rice graba su opera rock “Chess” y en 1986 estrena en Londres la puesta en escena. Apenas supe la noticia quise comprar el disco y, cómo no, asistir a la presentación… solo logré lo primero y nunca pude asistir a la segunda :(

Además de la conocidísima “One night in Bangkok”, me gustan mucho otras piezas del musical. En especial el cuarteto de voces “A model of decorum and tranquillity”, aquí les pongo el audio, que traducido es algo como


Por eso decidí poner la traducción de la pieza aquí, amén de que en alguna otra ocasión les hablaré sobre la obra y de la época que la inspiró…
Eran los tiempos de las disputas entre Karpov y Korchnoi, que a su vez recordaban el difícil ambiente en las negociaciones en el match de Fisher - Spassky.
En la pieza que les presento, los protagonistas son: en órden de aparición, Molokov, representante del jugador ruso, Florence, representante del jugador estadunidense (y su novia), el Árbitro, y El ruso, campeón del mundo a quien reta el americano (y que a la postre se enamora de Florence).
Como verán, las cosas no han cambiado nada en las negociaciones para los campeonatos mundiales desde los 80´s…

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Los 10 Mandamientos

Martes, 17 de Marzo de 2009

tecladochess

por
M.N. Rainmy Martínez (RainmyMartinez)

A continuación les menciono los 10 mandamientos que siempre hay que tenerlos en cuenta al conectarse en ICC, que no son otra cosa sino los 10 comandos de bastante utilidad en nuestro club.  La totalidad de ellos están en el menú de la ventana principal, pero son bastante fáciles de recordar logrando así que sea más rápida su ejecución.

  1. Message
    Este comando es el primero que escribo cada vez que me conecto a ICC.  Con este comando se visualizan todos los mensajes que me han enviado mientras he estado desconectado.  Para leer los mensajes sólo se escribe: message. Por supuesto también lo utilizo para enviar un mensaje.  Además con él puedes ver los últimos 10 mensajes que le has enviado a un jugador, siempre y cuando él no lo haya borrado.
    Su sintaxis es: message <nombre de usuario> <mensaje>.
  2. Logon
    Este es un valioso comando que me permite saber cuales han sido las últimas conexiones que ha tenido un usuario al ICC.
    La sintaxis es: logon <nombre de usuario>
  3. 1, 5, 15
    Sin duda que las nuevas categorías de 1-minuto, 5-minuto y 15-minuto, han sido un gran aporte de los programadores de ICC.  Muchos jugadores prefieren jugar en estos pooles que ir a la ventana de retos y realizar uno. Por qué? Porque en estas categorías tú juegas con jugadores que tienen un rating similar al tuyo, y otra cosa importante es que quien se desconecta pierde.
    Para entrar a cualquiera de estos pooles es muy fácil, sólo se escribe: 1, 5 ó 15.
  4. Tell
    Para comunicarte con alguien que está conectado haces uso de este comando.
    Su sintaxis es tell <nombre de usuario> <mensaje>
  5. Finger
    Para leer las notas del perfil de algún jugador, y para poder saber su nombre real (si es público) se emplea el comando finger.
    La sintaxis es:
    finger <nombre de usuario>
    …y si quieres revisar tu perfil escribe solamente: finger
  6. Saber si alguien está conectado.
    Para conocer si algún jugador está conectado en ese momento puedes utilizar el comando finger, éste es el que sugieren la mayoría de los ayudantes que responden esta pregunta en el canal 1. Una vez que empleas finger, observa la primera línea: si está conectado te dice cuanto tiempo ha estado online en On For;, si no está conectado te dice cuando fue la última conexión.  Personalmente utilizo para esto el comando <game>, si no está conectado me lo dice inmediatamente, y si está jugando o no también me lo indica.
    Las sintaxis son:
    finger <nombre de usuario>
    game <nombre de usuario>
  7. Lasttell
    Este es un comando que indica los últimos 10 mensajes que haz tenido en un chat con una persona, o los últimos 10 comentarios en un canal.  Siempre cuando observo que hay un debate en el canal 71 lo utilizo para empaparme de la discusión inmediatamente.
    Las sintaxis son:
    lasttel <nombre de usuario>
    lasttell <número de canal>
  8. History
    A veces he querido revisar una partida que acabo de jugar, y utilizando el comando <history> que me muestra las últimas 20 partidas completas jugadas (no las que están suspendidas).  Luego cuando me muestra la lista, hago doble click sobre la partida de mi interés.  Igualmente si quieres ver nuevamente la partida de alguien tienes que emplear este comando.
    La sintaxis es:
    history <nombre de usuario>   (si vas a ver tus partidas, escribe solamente: history).
  9. Noescape
    Si quieres jugar partidas en las que el que desconecte pierde, tienes que activar esta variable. Además de activarla en tus variables debes ponerla en tu <formula>, y finalmente activar la formula elaborada.
    Los pasos son:
    a) set noescape on
    b) set formula noescape
    c) set useformula on
  10. Seek
    Y no podía quedar fuera de estos 10 mandamientos en comando para realizar un reto público para jugar una partida <seek>.
    Por ejemplo si quieres jugar una partida de 3 minutos sin incrementos, válida para el rating, y que vaya este reto a jugadores de rating mayor a 2000, entonces escribe:   seek 3 0 r 2000-4000.

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Sobre el rating, el bullet y el ajedrez clásico.

Domingo, 15 de Marzo de 2009

por
LuxAeterna

chesslap2ch

En una de las explosivas charlas en el canal, surgió el tema del conocimiento ajedrecístico y su vinculación con la fuerza del jugador.
El planteamiento fue más o menos así: Alguien opinó que los libros de Grau eran un muy buen método para hacerse de conocimientos que permitieran progresar en la práctica del juego. Otro más opinó que los libros de Grau se escribieron en una época en la que no existían las computadoras y que por lo tanto no eran libros que ayudaran a jugar bien en el ICC.
Es más, no son útiles para ganar en el “bullet” o en el blitz, y quién decía esto parecía afirmar que el juego ha “avanzado” de tal manera que esos manuales eran prácticamente inútiles.
Como parte de la argumentación de quienes defendían las bondades de estudiar a Grau, surgió la frase “estamos hablando de ajedrez, no de bullet” a lo que los antagonistas pasaron a defender la valía del bullet y del blitz como parte del bagaje que debe tener un ajedrecista contemporáneo.
Me parece de mucho interés el tema, ya que presenta diferentes puntos de vista para comprender la cuestión “quién juega bien al ajedrez”, o dicho de otra manera, quién tiene mayor nivel en ajedrez.

Me explico…

Si bien es cierto que el rating es utilizado para tener un referente de la fuerza del jugador, con respecto al universo de practicantes, es solo una manera burda de evaluar, ya que se basa en el resultado final, sin considerar el modo en el que fue decidido ese resultado.

Esto es de particular importancia en partidas rápidas y super-rápidas (bullet).

En estas partidas, la manera de obtener el punto se debe en muchas ocasiones a situaciones que no tienen que ver con el ajedrez en sí, sino a cuestiones mecánicas como un buen ratón, una conexión confiable, buenos reflejos conocimiento de la interfase y si me apuran, a argucias y triquiñuelas en las que se busca que el contrario caiga en problemas de tiempo; a complicaciones no necesariamente correctas en su planteamiento, esto es, planteamiento de combinaciones equívocas pero con la suficiente complejidad como para que el oponente necesite pensar unos segundos para no entrar en una línea abiertamente perdedora. Es más, en muchas ocasiones ni siquiera es necesario dar con una complicación que requiera un conocimiento táctico, sino una trampa burda -sabiendo que el reflejo del jugador hará el trabajo en automático- hará que la jugada lógica que preveía el oponente se convierta en un error porque no fue jugada aquella que esperaba, sino una pésima, a propósito, tratando de sacar provecho de la necesidad de jugar rápido. Estamos hablando de partidas de un minuto o menos.
Entiéndase que no estoy sugiriendo que para ganar en bullet no sea necesario el conocimiento ajedrecístico, lo que digo es que ese conocimiento, que puede tenerlo igual el adversario, no es el único, ni el más importante factor a la hora de hacerse con el punto.
Dos jugadores de igual fuerza en conocimientos teóricos y capacidades tácticas, difícilmente harán tablas en un bullet. Se llevará el punto, por tiempo, el que tenga mejor manejo del software, mejor ratón, mejor conexión, más mañas extra ajedrecísticas, mejores reflejos y un costal de trucos para complicar, obtener unas tablas por falta de material para ganar o por jaques constantes de sacrificios inútiles desde el punto de vista de la verdad ajedrecística y suficientes para ganar dos segundos en el reloj, aún con tres piezas de menos.
Las preguntas son ¿Esto es ajedrez?, ¿Es mejor ajedrecísta quien acumula muchos triunfos (y mucho rating) así? ¡Es válido en ajedrez hacerse de esta manera del triunfo? ¿Esta es la “verdad” sobre una posición dada surgida de una apertura planteada o un plan estratégico?…
Como dijo el Jack destripador “vamos por partes”.

El ajedrez deportivo
Es absolutamente cierto que en los torneos actuales de élite las partidas se ganan por lograr que el contrario pierda el camino, que caiga en una celada nueva, o que se complique la posición aún por medio de combinaciones poco confiables. Esto es parte del ajedrez de competencia. La necesidad de obtener un resultado y no la de hacer una partida correcta, se deja sentir en la “calidad” de las partidas y hace que se tomen decisiones prácticas sobre el tablero.
Los ritmos impuestos por la FIDE en los últimos tiempos, que protegen un tipo de ajedrez “que atraiga la atención de espectadores y patrocinadores” han hecho esto más y más posible. Se juega con más emoción de ver quien caerá y no necesariamente quién juega el mejor y más correcto ajedrez.
La preocupación de muchos GM sobre el abandono de los tiempos “clásicos” de ajedrez, es porque se está perdiendo la esencia misma del ajedrez, que es el uso de la razón para descubrir los movimientos más certeros para ganar una partida. Esto es, la reducción al máximo de los errores debidos al mal cálculo y a la premura y la posibilidad de utilizar al máximo los conocimientos teóricos y tácticos, sin tretas baratas o de combinaciones insostenibles en un análisis serio post mortem.

El reloj de Fischer
Esto último es lo que tenía en mente Fischer cuando propuso (sin que existiese la tecnología para resolverlo fácilmente) que cada jugada realizada tuviese un aumento en la cantidad de tiempo disponible para la partida. Esto evitaría que la partida se perdiera por el agotamiento del tiempo. En realidad, el uso de relojes en ajedrez nunca fue intentado en su origen para que la partida durara un tiempo definido. El ajedrez siempre fue concebido como un planteamiento de posibilidades de ambos bandos que pueden ser meditadas hasta encontrar la jugada correcta, sin importar cuanto tome hacerla. Los relojes se comenzaron a usar para marcar “ritmos” de juego, en el que ambos jugadores tuviesen las mismas oportunidades. Tan es así que las partidas eran aplazadas para continuarse después del descanso de los jugadores.

Lógico es pensar que para las exigencias de obtención rápida de beneficios económicos de los organizadores de torneos y con el advenimiento de las computadoras, las partidas aplazadas, y los tiempos largos para la meditación fueron desapareciendo las unas y acortándose los otros. Pero con todo ello se perdió la calidad de juego.

Las anteriores reflexiones me llevan a deducir que la esencia del ajedrez no es únicamente la ganancia deportiva del punto, sino la corrección del planteamiento y su correcta ejecución, así como su limpieza de errores de bulto y la belleza de las combinaciones que, por definición, se basan en cálculo de jugadas correctas, forzadas y poco evidentes (de ahí su dificultad), o de la consecución de tablas por haber jugado para conseguir denodadamente la victoria, pero sin descuidar la defensa y que lleva a un juego equilibrado, no necesariamente soso ni balanceado. Las tendencias modernas para obtener esos resultados incluyen estrategias “dinámicas” en las que un aparente desbalance material, manejado con maestría, obtiene la igualdad y en no pocas veces un resultado de victoria. En estos casos el rating, esto es, la manera de evaluar a estos talentosos jugadores, habla menos de resultados y más de conocimiento del ajedrez. De verdadera fuerza.
A mayor duración de la partida, más resaltan las verdaderas capacidades ajedrecísticas y menos necesarias son las argucias extra ajedrecísticas. A menor tiempo, el rating mide más la capacidad de entrampar al oponente y menos su conocimiento teórico. Hasta cierto punto, ambas posibilidades de ganar son parte del ajedrez, pero una de ellas se basa en el “buen” ajedrez y otra en la ortopedia que le rodea.

La era Fritz
Con el advenimiento de las bases de datos, los “engines” y el internet, el panorama ajedrecístico cambió, como es sabido por cualquiera, dramáticamente. El hecho de que hoy podamos jugar contra un GM desde nuestra sala (o desde la cama) en ICC, o que podamos analizar todas (¡sí, todas!) las partidas de los principales jugadores de la historia, o que podamos practicar y por ende aprender (y aprehender) más fácil los conceptos teóricos por medio de buenos libros en medios electrónicos y audiovisuales ha permitido que la edad para llegar a obtener buenos resultados, y hasta títulos profesionales, se haya acortado muchísimo. No hay duda, hay más conocimiento y práctica al alcance. Pero todo esto tiene su contraparte. En muchos casos, la utilización de computadoras para analizar partidas (cuyas evaluaciones se dan en términos numéricos y no conceptuales) ha hecho que dejemos de lado el uso de nuestras capacidades de raciocinio y confiemos en lo que dice la máquina. Por otro lado, jugar en internet, debido a los tiempos disponibles para hacerlo, nos ha hecho dedicarnos más tiempo a partidas rápidas y ultra-rápidas, en donde ya no es importante demostrar o demostrarnos que tenemos conocimiento para resolver una posición, sino la obtención de una satisfacción rápida (a la manera de Pavlov) y la acumulación avariciosa de un rating mentiroso que no mide nuestra capacidad ajedrecística sino nuestra experiencia en la obtención de esa satisfacción, haciendo del ajedrez algo más parecido a un video-juego de habilidades y reflejos que al proverbial arte del cálculo de variantes.

No ayuda en nada la posibilidad actual de embarcarnos inmediatamente en otra partida cada vez que perdemos, con lo que hasta nuestra capacidad de aprender del análisis de los errores se ha cambiado por la práctica repetitiva de patrones de éxito que funcionan solo a ese nivel de juego bochornosamente anti-racional.
Nadie dice que no sea divertido. O que sea un pecado hacerlo… pero en bien de nuestro deporte, bien haríamos en dedicar tiempo a practicarlo con seriedad y dejar para descansar la mente el embarcarnos en estos lapsus de evasión de la realidad.
El argumento de que el blitz o el bullet sirven para probar novedades o para practicar partidas “lentas” ha sido desmantelado por cantidad de entrenadores y Grandes maestros. Hace poco leí un comentario de un GM en una de las partidas del match entre Topalov y Kamsky que decía que al éste último le había hecho muy mal jugar tantas partidas bullet con Smallville en ICC. No lo dudo.

La serpiente que se muerde la cola
Volvamos al inicio de esta perorata para tratar el punto de la preparación en general y el método de Grau y luego responder a las preguntas que plantee después.
Estoy convencido que unas buenas bases en ajedrez no se obtienen sabiendo de memoria la última novedad en la apertura tal o cual, o la última partida de fulano. Tampoco por tener la colección completa de dvd’s de mengano. La verdadera maestría conlleva el aprendizaje de fundamentos que no han cambiado en nada desde épocas de Steinitz y Tarrasch (quizás de alguno que otro cubista, todos ellos de antes de la mitad del siglo pasado como máximo) y de la práctica y consejo que se obtienen jugando contra jugadores más fuertes.

Esto es cierto tanto para el jugador de rápidas como para el de partidas “serias” (de verdadero ajedrez, dirían nuestros chateadores). Aún cuando la mayor parte del tiempo el punto en las rápidas se obtiene por cuestiones extra-ajedrecísticas, nadie ha ganado muchas partidas planteando mal las piezas, atrasándose en el desarrollo o cayendo inmisericordemente en tacticadas de tomo y lomo.

Creo firmemente que el método Grau, o cualquier otro que sistemática, amena e inteligentemente provea conocimientos universales que serán usados durante toda la vida del ajedrecista, son indispensables para el jugador contemporáneo, toda vez que serán los rudimentos con los cuales comprender el inmenso cúmulo de conocimientos que existe actualmente y en el que fácilmente se puede extraviar cualquiera que no sepa que debe hacer, que aprender primero, que desechar por el momento.
Una última palabra sobre el actual modo de obtener rating en base al resultado.
Estamos muchos convencidos que una evaluación del resultado de la partida tan rudimentario, que solo toma en cuenta uno de tres escenarios: tablas, ganar o perder, es insuficiente para representar la calidad del jugador, lo que pasó en la partida, la cantidad de variantes que quedaron en el tintero o que debieron ser evaluadas y un montón de situaciones más. En otros deportes la evaluación final del resultado toma en cuenta logros paulatinos y o pequeñas victorias acumuladas. La complejidad del ajedrez, junto con lo subjetivo de las evaluaciones, han dificultado el planteamiento de un temario que pueda ser evaluado para ser la sumatoria de logros an el desarrollo de la partida. La mayor parte de las cosas que nos gustan en el ajedrez, aquellas que son meritorias para un premio de belleza, no son lo suficientemente claras o precisas para convertirlas en puntos. Está por resolverse ese método que nos permita ir más allá del pragmatismo deportivo y nos ayude a calificar la verdadera fuerza del jugador.

Otro aspecto del rating que me gustaría mencionar es el que tiene que ver con su manejo en ICC. Contrariamente al rating FIDE, que se gana jugando sobre el tablero en torneos calificados con categorías oficiales, el obtenido en ICC (y de manera más laxa en otros sitios en internet) carece de validez comparativa, más que a niveles gruesos. Esto es, para definir holgadamente las diferencias entre grupos de fuerza con fronteras más o menos burdas. Eso por no hablar, para no meterse por ahora en problemas de otro tema, de los peligros del rating inflado con métodos no necesariamente legales.
Lo que me llama la atención es que muchos jugadores de rápidas, de blitz, pero mucho más se da el caso en bullet, que obtienen ratings muy altos muy rápido, sienten (y presumen muchos de ellos) que tienen una fuerza tal que les permite compararse con jugadores cuyo rating FIDE y sus resultados en partidas serias son verdaderamente altos. Dado lo expuesto aquí, me queda claro que jugar 2mil partidas de bullet y obteniendo por ello un alto rating en ICC, no es en absoluto demostración de su fuerza ajedrecística. A lo más es demostración de una habilidad de experto en “computer games” que se parece más a la de un bien entrenado jugador de mario bros y a su capacidad de acumular puntos sabiendo por donde pasar. Tampoco me parece que ganar en bullet una que otra partida (de las miles jugadas) a un jugador de “más de 2600″ de rating haga de alguien un mejor jugador de ajedrez.

Respondo las preguntas basado en mi argumentación:

¿Esto es ajedrez? (el bullet)
NO, pero está basado en sus reglas y piezas. Es una variante divertida en la que, como muchas otras, como el atómico, el bug-house y demás, se inventaron para salir un rato de la tensión que provoca la dedicación ardua al estudio y práctica del ajedrez serio. Solo que en este caso no se modificó el movimiento de alguna pieza o la reglamentación de sus jugadas, sino que se redujo al máximo el tiempo para finalizar la partida, y con ello la posibilidad de pensar (!). Desde luego que es un pasatiempo que se adapta a las mil maravillas a esta época que se vive de manera vertiginosa. Gracias a él (el bullet) muchos pueden jugar ajedrez (o algo que se le parece) desde sus lugares de trabajo, en los descansos cada vez más cortos de las labores cotidianas. ¿Qué mejor que practicar un pasatiempo basado en un arte mayor que nos ha fascinado?
¿Es mejor ajedrecista quien acumula muchos triunfos (y mucho rating)?
NO
¿Es válido en ajedrez hacerse de esta manera del triunfo?
SI, pero no determina la calidad ni la fuerza del jugador
¿Esta es la “verdad” sobre una posición dada surgida de una apertura planteada o un plan estratégico?
NO. Ni siquiera sirve para “probar” aperturas o novedades, ya que las situaciones se resolverán de manera diferente al ajedrez clásico.
Dixit.

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Final artístico semanal

Jueves, 12 de Marzo de 2009

por
LuxAeterna

Cada semana incluiré un estudio artístico de compositores famosos. En esta ocasión, presento un final que nos recuerda que el ajedrez y su universo cerrado de normas y espacios permite componer secuencias de movimientos que se comportan como mecanismos perfectos…

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¿Qué opina Kasparov de Fischer?

Miércoles, 11 de Marzo de 2009

libro-fisher

por Manuel López Michelone
(morsa)

Acabo de adquirir el libro “Bobby Fischer, his approach to chess”, de Elie Agur (ed. Cadogan), cuyo autor -según he leído- es un jugador de unos 2250 puntos elo. Su trabajo parece más bien una tesis que un libro de ajedrez. A diferencia de otros libros sobre algún jugador connotado, Agur se dedica a literalmente “disectar” el estilo de Fischer, empezando por la estructura de peones que le gustaba usar, dónde colocaba las piezas, las consideraciones materiales, los planes estratégico, el arte de la liquidación, el mantenimiento de la tensión posicional, entre otros temas.

La investigación de Agur me parece muy novedosa y además, me da la impresión que es un buen modelo a seguir cuando se estudia a un jugador. Considerando que le llevó tres años, este es un trabajo excepcional en donde el autor verdaderamente se aplicó a intentar comprender el enfoque al ajedrez.

El prólogo del libro está escrito por Garry Kasparov. Los transcribo (traducido por mí, así que se aplica eso de ¡Traductor traidor!), para que se den cuenta de lo que dice uno de los mejores jugadores del planeta sobre Fischer. Me parece que Garry se ha visto justo y humilde ante lo que Fischer logró. Pero entremos en materia:

Prólogo

Todavía recuerdo los días del campeonato mundial entre Spassky y Fischer en 1972. Yo era un niño de nueve años haciendo mis primeros pasos en la carrera ajedrecística, en la pacífica Bakú. Yo sabía, por supuesto, que Spassky, el campeón del mundo reinante era un muy fuerte jugador, pero yo tenía la idea de que Fischer, mi ídolo de ajedrez de ese entonces, era un jugador de otro calibre, alguien que estaba en otra clase, en su propia clase.

La escena del ajedrez ha cambiado mucho desde entonces y yo, he hecho algunos progresos en estos veinte años… Cuando comparo mi propia carrera con la de Fischer, debo admitir que yo gocé de cierta ventaja sobre él. El no tenía nadie a su lado como para alcanzar las alturas a las que llegó, en donde yo tuve el privilegio de tener un jugador de primera clase como Karpov, que me forzó a esforzarme más a mí mismo y avanzar todavía más arriba.

Si uno puede juzgar la fuerza de los jugadores comparándolos con sus contemporáneos, pareciera que los logros de Fischer son imposibles de sobrepasar. El espacio entre él y sus más cercanos rivales fue el más amplio que ha habido entre el campeón del mundo y los jugadores de más alto rating en su tiempo. Él estaba unos 10 a 15 años por encima de su tiempo, en preparación y entendimiento. Esto puede atribuirse en parte a su dedicación al juego, que fue jamás igualada por otros jugadores antes o en el tiempo de Fischer.

Yo le recuerdo como una combinación mitológica, un centauro si usted quiere, una síntesis entre hombre y ajedrez.

Y no es una partida en particular la cual me impresionó, aunque él jugó grandes partidas. Es su actitud profesional al juego, sus cualidades como luchador que me llamaban tanto la atención. Fischer fue el primer jugador profesional realmente y yo me considero su seguidor.

Estudiar los juegos de Fischer es importante, pienso, para cualquier jugador de cualquier fuerza ajedrecística. Pero sobre todas las cosas, esto le dará una idea de cómo enfocarse al juego, o ponerlo de otra manera, esto deberá cambiar su actitud al juego de manera que le permita mejor su propio nivel.

Garry Kasparov (1992)

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Bobby Fischer: jugador fuera de serie

Martes, 10 de Marzo de 2009

por Manuel López Michelone
(morsa)
Artículo publicado en la web de la revista Proceso

match_del_siglo

El match de 1972.Izquierda: seconds de Spassky,
Geller,Nei, Krogius. Derecha: Second de Fisher,
Lombardy; Vocero de Fisher, Fred Cramer.
(Ilustración tomada de la “Golombek’s Encyclopedia of Chess”)

.

Hace un par de días terminé de leer la biografía de Robert James Fischer, campeón del mundo de ajedrez entre el año 1972 al año 1975, y que perdió su título al no enfrentarse a Anatoly Karpov, naciente jugador del régimen soviético de aquella época el cual, sin lugar a dudas, era la gran promesa del ajedrez ruso. Fischer había en menos de 20 años acabado con la supremacía soviética al derrotar a Boris Spassky en Islandia, en el match por el campeonato mundial, por un resultado de 12.5 puntos contra 8.5. El ruso tuvo que aceptar que Bobby era realmente superior en todo dentro del ajedrez e incluso, a pesar de llevar una ventaja inicial de dos puntos (Spassky ganó la primera partida en el tablero y la segunda partida también, esta última por incomparecencia, pues Fischer exigió que retirarán las cámaras de video de la sala de juego y al no concederle eso, simplemente no se presentó).

Pero fuera de la especialísima manera de ser de Bobby Fischer, sin duda el norteamericano era un jugador fuera de serie. En la biografía de Brady, “Bobby Fischer, profile of a Prodigy” (Ed. Dover), el autor de la misma da cuenta de los esfuerzos que hizo el gran jugador norteamericano para convertirse en campeón mundial, así como la cantidad de piedras en el camino que tuvo que sortear, como cuando en los torneos de candidatos los rusos, que siempre eran mayoría, se dejaban ganar para así asegurarse que un ruso fuese el retador a campeón del mundo. Fue Fischer que con sus protestas logró que se cambiara el sistema de torneo de todos contra todos a matches individuales. Sus críticas a la Federación Internacional de Ajedrez lo llevó al extremo de decir que no jugaría en ningún torneo oficial hasta que la FIDE cambiara la manera de hacer las cosas… y lo cumplió. Fischer dejó de jugar casi dos años debido a esto, dentro del circuito internacional.

En la medida que el genio norteamericano iba subiendo su nivel (ya a los 15 años era gran maestro y probablemente uno de los cinco mejores del mundo), empezaron sus peticiones a los organizadores de los torneos. Nada parecía gustarle. La luz era muy brillante o muy escasa. Las piezas brillaban mucho en el tablero. Siendo adventista se le debía respetar el sabbath, así que Fischer no jugaba desde el sábado en la tarde al domingo a esa misma hora. Si lo anterior parecía poco en realidad lo era, pues con los años empezó además a pedir una retribución económica por el hecho de participar en algún evento ajedrecístico. Su cuota iba de 2000 a 5000 dólares por torneo. Muchos organizadores simplemente decían que no podían pagarle eso y Fischer entonces no acudía a ese particular evento.

Peticiones más o menos, Bobby Fischer, sin embargo, era un jugador extraordinario. Su nivel competitivo era tal que estaba dispuesto a jugar hasta el último peón. No otorgaba tablas fáciles y su alto desempeño lo hacían además más peligroso aún. El ahora gran maestro Soltis decía que jugar contra Bobby significaba algo como “sé que tengo una buena posición, pero seguro voy a perder con Bobby, no importando qué haga”. Ese sentimiento era compartido por sus colegas grandes maestros de la época. Bobby era un monstruo frente al tablero y siempre jugaba a ganar.

Para darse una idea de su nivel en 1970 en adelante, Fischer ganó las seis últimas partidas del interzonal, que lo clasificó al torneo de candidatos. Posteriormente derrotó a el GM Mark Taimanov, a todo esto pianista profesional, en su match individual por 6-0. Le siguió el GM de Dinamarca, Bent Larsen, que también perdió 6-0, asunto que nadie podía creer. El mejor jugador de occidente –aparte de Fischer– era Larsen y no pudo quedarse ni con medio punto en 6 partidas. Después venció a Petrosian, ganando la primera partida y perdiendo la segunda. Así, Fischer acumuló en el más alto nivel 19 partidas sin conceder siquiera un empate. Quizás eso no se vuelva a ver nunca más. Al final, como ya dijimos, venció a Spasky 12.5 a 8.5 y así lograr su sueño de ser campeón del mundo. En mi opinión Fischer es el mejor jugador de la historia. Él solía decir que para jugar al ajedrez se necesita concentración y amor total al juego. Bobby nunca nos decepcionó al respecto.

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