Fauna variopinta

Jueves, 15 de Abril de 2010

reflejo
por
LuxAeterna

En el pasado Campeonato Nacional e Internacional de México, compré un libro que hace tiempo quería poseer. Se trata del “The Treasury Of Chess Lore“, de Fred Reinfeld una deliciosa antología de textos de varios autores sobre anécdotas, crónicas, poesía y relatos divertidos con el pretexto del ajedrez y sus protagonistas. Básicamente está dividido en cinco grandes temas: los empujamaderas, la época de oro, los maestros modernos, tradición popular del ajedrez (lore) y celebridades en el ajedrez.
En el torneo, al enfrentarme de nuevo, después de años, a contrincantes de “carne y hueso” (tal es la autosegregación ciberespacial a la que nos sometemos ciertos geeks), recordé la infinita variedad de comportamientos que tienen los ajedrecistas ante el tablero y ante el oponente. Van de lo meramente austero y decente a lo francamente grotesco. Todo incluye esta definición, vestimenta, actitud, mirada… hasta olor (Russek dixit).
A la cuarta ronda me había topado con todo tipo de participante, y leyendo el citado libro, me encontré que menciona algo similar a mi apreciación. Se trata de un artículo de T.E.W. Widdows que apareció en la revista inglesa “British Chess Magazine” hace más de 60 años.
Widdows hace una clasificación de jugadores de una manera poco común.
Traduzco algunas partes:

El único miembro sobreviviente de la comisión designada por el Club de Ajedrez de la Ciudad de Worcester para intentar la clasificación de ajedrecistas, habiendo alcanzado un punto más allá de la ley de libelo, piensa que es ahora seguro publicar sus conclusiones.
Los siguientes tipos de ajedrecista han sido definitivamente clasificados:
1. Entablador (Drawist)
2. Víbora de cascabel (rattler)
3. Manipulador de sillas
4. Arroja-lápices
5. Aprieta manos
6. No-fumador
7. Balanceador de cuerpo
8. Limpiador de escena
9. Manos en alto (hand hoverer)
10. Despeinador
11. Golpeteador de mesa
12. Silbador de bajo volúmen
13. Emisor de quejidos
14. Revolvedor de pies (foot shuffler)
15. Maníaco del post-mortem
16. Afinador nasal
17. Masajeador de rótula
18. Jalador de corbata
19. Oledor
20. Codos impacientes
21. Hombros incontrolados
22. Imitador de gestos de angustia
La nomenclatura empleada es prácticamente autoexplicatoria, pero la comisión ha publicado un suplemento al reporte, con explicaciones a las clasificaciones. Aqui algunos extractos:
2. Víbora de cascabel. Ha tomado un curso rápido de psicología y se especializa en aperturas irregulares. Su movimiento de apertura lo realiza azotando la pieza fuertemente en el tablero, fijando la vista en el oponente con una mirada hipnótica. La víctima no sabe si abandonar o continuar la partida unos movimientos más como vano esfuerzo.
3. Manipulador de sillas. Actúa en un círculo de acciones consistente en escalar, girar la silla, subir un pie, balancear la silla en una pata etc.
4. Arroja-lápices. Escribe su jugada. Si el lápiz es arrojado sin cuidado a la mesa, se embarcará en un plan sin medir consecuencias; si lo coloca lentamente sobre la papeleta, ha descubierto un sutil esquema disponible.
6. No fumador. Es poco conocido y se sabe casi nada de este espécimen. Su inclusión es puramente nominal.
9. Mano en alto. No se decide y cambia de opinión. Levanta la mano, la va a hacer, no la hará, se rasca la nariz, la va a hacer, no, sí, no…
13. Emisor de quejidos. Lanza un largo oh!, ah! ó eh!, en una variedad de tonos indicativos de sorpresa, horror o azoro dependiendo de la posición en la que queda después de la jugada realizada.
22. Imitador de gestos de angustia. Muy astuto. Preda en la debilidad de la naturaleza humana. Deposita su pieza en prise. Entonces hace un gesto de angustia. El oponente se come la pieza… y se da cuenta que ha caído en un doblete, una clavada, un descubierto…

Hasta aquí la traducción. Debo decir que en el torneo encontré a varios que encajan perfectamente. Me niego a autoanalizar mi comportamiento y me quedo con la complaciente idea de que soy un modelo de oponente, austero en mi vestimenta, de trato caballeroso, de actitud deportiva, digno ante la derrota y poco efusivo en la victoria. (Una cosa es lo que pensamos acerca de nosotros, otra lo que piensan los demás acerca de nosotros y una muy diferente lo que en realidad somos).
Por supuesto que los jugadores internautas encajan (encajamos) en una clasificación paralela, que no le debe nada a la anterior y que surge de nuevas formas de trasegar ante el jueguito de marras.
Para un artículo subsiguiente les pongo la clasificación de cyber-ajedrecistas que he coleccionado.
¡Hasta entonces!

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