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Archivo para la categoría ‘Literatura y poesía sobre ajedrez’

cybertipos ajedrecistas

Viernes, 23 de Abril de 2010

por
LuxAeterna

Lo prometido es deuda…
La fauna variopinta no es únicamente característica de los torneos Otb (over the board, esto es, “en vivo”), sino que existe en su variante cyber.
Después de mucho deambular por esos pagos, uno se topa más temprano que tarde con un sinúmero de entidades de comportamiento peculiar.
Sin ser exhaustivo, les presento una colección de personalidades que seguramente han cruzado por su camino:

Retador Serial. No lo para nada. Jugará una secuencia interminable de partidas contra el mismo oponente y a no ser que su mujer le desconecte el modem o le derrame la miel de los hot-cakes del desayuno sobre el tablero teclado (a las 9 pm), no se detendrá. El peor espécimen de esa cepa juega … ¡series de series!

Desconexo.(Conejus desconector) Compulsivo del AltF4, a la menor provocación (obtener una posición inferior, perder una pieza, estar a una de mate, quedarse con 5 segundos en el reloj) se desconecta. Los hay taimados que analizan la partida antes de reconectar (si creen que tienen posibilidades) o los hay simplemente coléricos que no aceptan que “un homúnculo inferior” les gane una partida…Los más execrables son los que lo hacen por conservar el rating.

Reactor (síndrome de la última frase). Este animalito es como un resorte predecible. No tolera que alguien le conteste a una de sus majaderías. A la velocidad del rayo, y casi con el mismo estruendo, responde con cualquier frase que tenga algo mordaz contra su oponente. Se puede uno pasar la noche haciéndolos repelar. Algunos tienen una capacidad de un terabyte para guardar frases que utilizan en sus diarias discusiones. Las más de las veces el “dialogo” lo dispara un sentimiento de desamparo ante la pérdida de una partida. Como si con frases justificara su derrota… eso sí, jamás se quedará con una flecha en el carcaj.

Remachador. Maníaco del rematch inmediato. Este pobre necesita un psicólogo de cabecera. No soporta perder, por lo que inmediatamente solicita un “rematch”. Dada la velocidad con que lo exige, se deduce que tiene un botón exclusivamente para eso. No acepta un “no gracias”. Seguirá molestando 5 o 6 veces, y por lo regular adereza sus peticiones con sugerentes exhortaciones como “eres un gallina”, “eres un subnormal con suerte” y lindezas similares. Se desaparece tan pronto gana una más que el oponente.

Irritador profesional. Recuerdan al típico fifí de barrio cuya única arma psicológica es tratar de sacar de sus casillas a alguien picándole la cresta? Este ejemplar posee el don de descubrir a los pobres oponentes de mecha corta, que se enfurecen rápidamente. Tiene la capacidad de rastrear el tema que más moleste al oponente. Para ello utiliza “buscapiés”. Lanza todo tipo de temas hasta que da con uno que sulfura a su víctima… y entonces no lo suelta. Antes, durante y después de la partida lo acosará con frases-puya.

Paranoico del engine. Con síndrome de persecución, está convencido que sus oponentes utilizan software para ganarle.

Evasor de estorbos. Cada vez que pierde con alguien, lo pone en su lista de “no play”. Le gusta el camino plano.

Maniaco del score. Lleva la cuenta de partidas jugadas contra cada miembro de ICC. No duda en exigir un rematch si pierde una partida y el score no le es favorable. Es de memoria elefántica… para el score, no para las variantes.

Amable profesional. “Buenas tardes”, “handshake”, “Good move!”, “Awesome!” “Thanks for playing me”,”you deserve winning the game”, “Usted es mejor que yo, solo tuve suerte en esta”. Un ente raro en ICC, pero va más allá del comportamiento normal y… empalaga

Emisor no receptor. Tiene puesta la variable “Quiet” No recibe tells mientras juega. Peeeero acosa a su oponente con molestas frases distractoras. Inmediatamente despuesde terminar la partida inicia otra con cualquiera que este a la mano. Es casi imposible enviarle un “tell” de queja. No lee jamás los mensajes.

Charro jalicience. “Pierdo pero arrebato”. Tiene el mal hábito de dejar correr el tiempo sin jugar, cuando se encuentra a una del mate. Puede durar más de 10 minutos sin jugar esperando que caiga la bandera. (”Estoy empleando MI tiempo. Tengo derecho”). Qué les puedo decir…

Costal de mañas. Recursos inagotables… para sacar de quicio al rival. No duda en regalar tres piezas para atrasar un mate, ofrecer tablas en posicion perdida y en el tiempo del oponente, envía un tell privado con un insulto disfrazado de ateriscos, etc. Los hay sutiles, que hacen jugadas geniales que se sacan de la manga en posiciones aparentemente sin remedio… pero desafortunadamente son los menos. Lo normal es que emplean cualquier tipo de táctica extra-ajedrecística para ganar una partida.

Cuenta poseída. Exorcismo necesario… La cuenta de este poseso la ha tomado un espíritu chocarrero (casi siempre de alto rating) y actúa sorpresivamente de manera contraria a los hábitos del usuario en estado normal. Cada vez que el rating baja peligrosamente, aparece el espíritu y se compone el rating …

Maniaco del rapidito. Se conecta a ICC desde el trabajo, juega una partida de un minuto y desconecta sea cual sea el resultado.

Lagartija. Experto en hacer que su máquina caiga repentinamente en un estado ralentizado, por lo regular justo cuando se queda sin tiempo, y logra sacar de sus casillas literalmente a su oponente. No es que obtenga ventaja de tiempo, lo que logra es distraer al contrario, porque es incómodo estar al pendiente del regreso de su reloj.Lo más común es que inicia la descarga de un archivo masivo en su sistema, lo que hace que el procesador no envíe la señal al mismo ritmo que al inicio de partida. Lag-lag-lag-lagartija.

Creyente. Espera siempre un milagro. Su lema: “Si yo hice blunder tú puedes hacer uno también”. Jugará esa partida hasta que su rey desnudo quede atrapado al borde del tablero ante la mirada atónita de dos torres, tres damas, dos caballos… de color contrario

Supersticioso. “Tuviste suerte”, “Me levanté con el pie izquierdo”, “Comencé la partida al minuto 13″, “Encontraste la única salvadora de puro churro”

Electrocardiograma. Nunca se sabe como jugará. Puede ser genial y descubrir combinaciones que están más allá del horizonte de rybka… o puede regalarte 10 partidas con errores infantiles. Su rating se comporta mes a mes como el gráfico de los cardiólogos.

Odiosito. Su juego es impecable. Tiene un conocimiento enorme de la teoría. Posee una memoria privilegiada. Tiene una suerte inaudita. Sería un ídolo de no ser porque se la pasa poniendo en evidencia la debilidad del rival, se burla del que pierde contra él, no resiste señalar las diez jugadas ganadoras que tenía además de la que hizo y de paso lo hace como perdonándole la vida al infeliz con el que se digna hablar.

Para otra ocasión las demás.


Actualización

Había dejado sin copiar unas definiciones más para esta entrega. las pongo:

Advenedizo del séptimo día.
Se las arregla para conseguir una cuenta gratis cada semana.

Multinick. Transtorno de personalidad múltiple.Cree que cambiando el nombre de usuario se convierte en otra persona. Los hay sofisticados, con cuaderno de apuntes al lado y un perfil de la personalidad que representa con cada nickname. El asunto es que siempre le delatan sus fobias y manías. Caso perdido.

Escalador. Usando engines y equipo sofisticado para llegar a la cima… pura ortopedia como diría Felipillo.

Preguntón. Antes de saludar ya hizo tres preguntas (curiosamente las mismas) en el canal, jamás da las gracias y nunca se toma la molestia de recordar un comando… al fin que hay alguien que le dirá que hacer.

Ultra. La ideología es lo de menos. Este personaje vive in extremis. Lo mismo da si es rojo blanco, religioso o ateo, sus opiniones no conocen medias tintas. El pensamiento mínimamente escéptico es desconocido por este personaje que opinará como si su palabra fuese la verdad absoluta. Si tiene un favorito en ajedrez, los demás no son nada. Si tiene una apertura que le gusta, las demás son basura.

Buscapleito. Su pasión es, como el gallero, amarrar navajas. Es trashumante de chats en la internet. Solo conecta para armar un “buen pleito”. Lo mismo tira para el norte que para el sur. Un día defiende el ateismo, y al siguiente es religioso contumaz. Al igual que el irritador, utiliza “buscapiés” para iniciar un polvorín. Lo más sencillo para evitar caer en su lío es fingir que es transparente. No completa las 6 partidas por mes.

Patán de 5a. Patanes los hay de varias categorías, pero comienzan a ser insufribles a partir de la quinta. Típicamente cree que su físico está seguro porque a través de internet nadie le puede achatar la nariz. Gracias a ello se siente con la valentía suficiente de despreciar majaderamente por cualquier razón: raza, credo nacionalidad, preferencia sexual grado de conocimiento ajedrecístico, gusto musical etc. De vez en vez aparece una piedrita de esas en el camino.

Bueno, la verdad que cualquiera pensaría que hay más paja que grama en el canal, pero es todo lo contrario. Abunda la buena gente con un trato amable y sincero. Se da fácil la amistad y las más de las veces se la pasa uno muy a gusto. Ya hablaré de esas personalidades después…

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Fauna variopinta

Jueves, 15 de Abril de 2010

reflejo
por
LuxAeterna

En el pasado Campeonato Nacional e Internacional de México, compré un libro que hace tiempo quería poseer. Se trata del “The Treasury Of Chess Lore“, de Fred Reinfeld una deliciosa antología de textos de varios autores sobre anécdotas, crónicas, poesía y relatos divertidos con el pretexto del ajedrez y sus protagonistas. Básicamente está dividido en cinco grandes temas: los empujamaderas, la época de oro, los maestros modernos, tradición popular del ajedrez (lore) y celebridades en el ajedrez.
En el torneo, al enfrentarme de nuevo, después de años, a contrincantes de “carne y hueso” (tal es la autosegregación ciberespacial a la que nos sometemos ciertos geeks), recordé la infinita variedad de comportamientos que tienen los ajedrecistas ante el tablero y ante el oponente. Van de lo meramente austero y decente a lo francamente grotesco. Todo incluye esta definición, vestimenta, actitud, mirada… hasta olor (Russek dixit).
A la cuarta ronda me había topado con todo tipo de participante, y leyendo el citado libro, me encontré que menciona algo similar a mi apreciación. Se trata de un artículo de T.E.W. Widdows que apareció en la revista inglesa “British Chess Magazine” hace más de 60 años.
Widdows hace una clasificación de jugadores de una manera poco común.
Traduzco algunas partes:

El único miembro sobreviviente de la comisión designada por el Club de Ajedrez de la Ciudad de Worcester para intentar la clasificación de ajedrecistas, habiendo alcanzado un punto más allá de la ley de libelo, piensa que es ahora seguro publicar sus conclusiones.
Los siguientes tipos de ajedrecista han sido definitivamente clasificados:
1. Entablador (Drawist)
2. Víbora de cascabel (rattler)
3. Manipulador de sillas
4. Arroja-lápices
5. Aprieta manos
6. No-fumador
7. Balanceador de cuerpo
8. Limpiador de escena
9. Manos en alto (hand hoverer)
10. Despeinador
11. Golpeteador de mesa
12. Silbador de bajo volúmen
13. Emisor de quejidos
14. Revolvedor de pies (foot shuffler)
15. Maníaco del post-mortem
16. Afinador nasal
17. Masajeador de rótula
18. Jalador de corbata
19. Oledor
20. Codos impacientes
21. Hombros incontrolados
22. Imitador de gestos de angustia
La nomenclatura empleada es prácticamente autoexplicatoria, pero la comisión ha publicado un suplemento al reporte, con explicaciones a las clasificaciones. Aqui algunos extractos:
2. Víbora de cascabel. Ha tomado un curso rápido de psicología y se especializa en aperturas irregulares. Su movimiento de apertura lo realiza azotando la pieza fuertemente en el tablero, fijando la vista en el oponente con una mirada hipnótica. La víctima no sabe si abandonar o continuar la partida unos movimientos más como vano esfuerzo.
3. Manipulador de sillas. Actúa en un círculo de acciones consistente en escalar, girar la silla, subir un pie, balancear la silla en una pata etc.
4. Arroja-lápices. Escribe su jugada. Si el lápiz es arrojado sin cuidado a la mesa, se embarcará en un plan sin medir consecuencias; si lo coloca lentamente sobre la papeleta, ha descubierto un sutil esquema disponible.
6. No fumador. Es poco conocido y se sabe casi nada de este espécimen. Su inclusión es puramente nominal.
9. Mano en alto. No se decide y cambia de opinión. Levanta la mano, la va a hacer, no la hará, se rasca la nariz, la va a hacer, no, sí, no…
13. Emisor de quejidos. Lanza un largo oh!, ah! ó eh!, en una variedad de tonos indicativos de sorpresa, horror o azoro dependiendo de la posición en la que queda después de la jugada realizada.
22. Imitador de gestos de angustia. Muy astuto. Preda en la debilidad de la naturaleza humana. Deposita su pieza en prise. Entonces hace un gesto de angustia. El oponente se come la pieza… y se da cuenta que ha caído en un doblete, una clavada, un descubierto…

Hasta aquí la traducción. Debo decir que en el torneo encontré a varios que encajan perfectamente. Me niego a autoanalizar mi comportamiento y me quedo con la complaciente idea de que soy un modelo de oponente, austero en mi vestimenta, de trato caballeroso, de actitud deportiva, digno ante la derrota y poco efusivo en la victoria. (Una cosa es lo que pensamos acerca de nosotros, otra lo que piensan los demás acerca de nosotros y una muy diferente lo que en realidad somos).
Por supuesto que los jugadores internautas encajan (encajamos) en una clasificación paralela, que no le debe nada a la anterior y que surge de nuevas formas de trasegar ante el jueguito de marras.
Para un artículo subsiguiente les pongo la clasificación de cyber-ajedrecistas que he coleccionado.
¡Hasta entonces!

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Neorrománticos e Hipermodernos

Domingo, 28 de Febrero de 2010

por
LuxAeterna

Nuestro amigo del Canal 71, PANAMA-REY, nos envió un poema de Ezra Pound con tema ajedrecístico. Al tiempo que recibí su correo, estaba yo escuchando música contemporánea del poeta. Por si fuera poco, tenía a la vista una partida jugada por otros dos coetáneos. No deja de sorprenderme las curiosas coincidencias cada vez que se presentan. En honor a esta, decidí ilustrar el poema de Pound para colocarlo en este blog, pero decidí hacerlo poniendo a todos los que intervinieron en esa casualidad. El resultado es una pieza que se puede gozar desde diferentes perspectivas, musical, ajedrecística, literaria, visual…
Intenté darle el tratamiento “espartano” que webern dio a su música, pero visualmente y para ello creo que tomé influencias de otros contemporáneos, amigos o conocidos de Pound, como lo fueron Man Ray, Duchamp y Josef Albers, con todo ello hice el homenaje a los hiperrománticos e hipermodernos que trashumaban en esos ayeres. Espero que les guste. Y muchas gracias a PANAMA-REY por haber detonado este “divertimento” :) :

Para iniciar la animación, hay que hacer clic sobre el tablero. Para detenerla basta otro clic.

Para aquellos que se interesen en analizar la partida entre Nimzowich y Rubinstein, (en la animación de arriba, el pobre Akiba acaba de hacer 21…bxa, sin sospechar la fuerte jugada de Aaron) pueden hacer clic en este enlace:

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Un poema de Rosario Castellanos

Sábado, 17 de Octubre de 2009

chessrosario
por
LuxAeterna

Encontré entre mis papeles este, para muchos, poco conocido poema de la escritora mexicana.

AJEDREZ
Rosario Castellanos

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.

Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

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Sobre el argumento en ajedrez

Domingo, 4 de Octubre de 2009

chessviper
por
LuxAeterna

Hay ciertos pensamientos recurrentes que tengo sobre el tema del ajedrez. Hay uno que tiene que ver con el modo en que concebimos lo que representa. Su argumento.
Me explico. El argumento primigenio del ajedrez plantea que dos ejércitos comandados cada uno por un rey, y que posee soldados, caballeros, consejeros, una poderosa dama y maquinaria pesada, entablan una batalla sobre un campo de guerra.
Ese argumento básico ha servido para convencer a millones de hombres (me sorprende que casi nadie hable de las implicaciones machistas sobre el por qué las mujeres son menos atraídas por ese argumento bélico) y ha despertado en miles de adeptos los más diversos sueños de conquista y ha sido responsable de los más deliciosos momentos de gozo por la victoria y por haber aplastado inmisericordemente a un poderoso adversario, sublimando así la necesidad de autoafirmación del ego y, al mismo tiempo, de las más amargas horas de desasosiego al reconocer que alguien más fue capaz de apalear a “nuestro ejército” aceptando en nuestro fuero interno que no fuimos capaces de manejar inteligentemente nuestras posibilidades.
Me sorprende cómo cuando se aprende a jugar, el argumento pesa más que las posibilidades geométricas de movimiento de las piezas. Así, es más importante pensar que “es una guerra entre dos bandos”, que “el alfil representa un obispo con su tiara” o que “un caballero o un peón son capaces de ganar una batalla”. Las más románticas ideas de lucha se mezclan con la idea de que nos va el honor de por medio en cada batalla y que perdiendo demostramos debilidad (si no de fuerza, peor aún, de inteligencia) o que “ganando” demostramos superioridad ante el adversario. Cuanto más poderoso el oponente, más importante el éxito y cuanto más débil el adversario, más dolorosa la “derrota”. Planteamientos de éxito o fracaso imbricados en el argumento de la guerra, la batalla, la lucha. Toda la terminología del ajedrez conlleva esa noción (sobrestructura dirían los sesenteros). Torneo, tablas, ataque y defensa, fortaleza, columna, corcel, etc. el ajedrez es la quintaescencia bélica del deporte. Todos los demás deportes son solo una sombra de ese argumento, aún cuando finalmente lleven implícita la idea de “vencer” a un enemigo. A mi modo de ver, esto tiene pros y contras…

Entiendo que la visión romántica del juego ha atraído a miles a intentar llevar a la victoria a un ejército dirigido por uno mismo. Mientras más joven se es, más importancia tiene este hecho, y estoy consciente de que hubiese sido muy difícil convencer a alguien de jugar ajedrez si se le dice que son un grupo de piezas que simbolizan ciertas restricciones de movimiento en un tablero y que se busca solo reducir al mínimo el movimiento de cierta pieza especial y que logrando que no tenga movimiento, aún obligado a ello, se consigue obtener un punto, y que si el conductor de los símbolos de otro color logra reducir el movimiento de nuestra pieza clave, él será quien lo obtenga. Sin embargo, estoy convencido de que en escencia esto último es finalmente lo que nos atrapa: lograr la maestría en el arte de reducir las posibilidades del grupo de piezas del color diferente a las nuestras. La idea de éxito bélico es menos importante que la posibilidad de que encontremos soluciones a problemas que se desarrollan en patrones de comportamiento. De hecho, el hombre siente atracción por la guerra precisamente porque ésta lleva implícito el resolver problemas y obtener resultados a través de descubrir patrones. Nuestro comportamiento lúdico en la niñez es una marca evolutiva que nos prepara para afrontar problemas de sobrevivencia en la edad adulta y que predispone a la guerra. Nuestro gusto ancestral por la guerra viene de esa mezcla de búsqueda de patrones combinada con sus carácterísticas lúdicas.
¿Por qué nos atrapa el argumento del ajedrez y sus complejidades lúdicas? Traduzco del libro “”Why people believe weird things” de Michael Shermer:

“Los humanos somos animales buscadores de patrones. Buscamos significado en un mundo contingente, extraño y complejo. Pero también somos contadores de historias, y por miles de años nuestros mitos y religiones nos han sostenido con historias de patrones/modelos significativos, de dioses y Dios, de seres sobrenaturales y fuerzas místicas, de relación entre humanos con otros humanos y con sus creadores, y nuestro lugar en el cosmos. Una de las razones por las que continuamos pensando mágicamente es porque el modo moderno, científico de pensar tiene un par de cientos de años , mientras que la humanidad ha existido por un par de cientos de miles de años.”

En otras palabras, nuestro modo de explicar el entorno es a través de historias (historietas, mitos, cuentos), y las evoluciones geométrico-posicionales de las piezas sobre el tablero no podían ser reinterpretadas de mejor manera para que tuviesen sentido al “contarle” el juego a los recién interesados.

Conforme vamos obteniendo conocimientos “teóricos” sobre los diferentes temas tácticos y estratégicos (notemos que ambas palabras están definitivamente inmersas en el argumento primigenio) el asunto de la guerra y su parafernalia tiene cada vez menos interés. Y la apariencia misma de las figuras deja de ser importante para convertirse en accesoria.
Si bien es cierto que por arraigo cultural la figura de caballos, cascos, coronas, torres, (o elefantes y barcas),son aceptados por la mayoría de los jugadores como las más bellas y comprensibles formas para las piezas, al punto de tomar como modelo por antonomasia las piezas “Staunton”, un GM, o un jugador de primera clase, encuentra un mate sobre un tablero lo mismo si las piezas son representadas por piedras, monedas, pedazos de madera o letras. Lo importante es que ya sabe encontrar las intrincadas evoluciones geométricas que llevan a la reducción de movimientos de la pieza clave que por argumento romántico llamamos “rey”.

En mi caso, hace rato que eché por la borda, como lastre, toda la parafernalia guerrera de mi concepción de ajedrez. Con ello no quiero decir que me parece ridículo o falto de belleza el argumento, sino que, al margen de su tracendencia cultural, el argumento no le da más valor al juego ni más complejidad ni más posibilidades de comprensión o aprendizaje. Simplemente es una manera de explicarlo, bella desde cierta perspectiva, pero castrante desde muchas otras. El ajedrez no tiene por que reducirse a ese argumento. Pensemos por ejemplo otro argumento dentro de los millones posibles: las piezas representarían un grupo social, nuestra “dama” sería una chica que quiere atrapar marido, el caballo (que no tendría esa forma ni ese nombre, solo su movimiento) sería el hermano o el primo, los peones son sobrinitos y hermanitos, por ahí andan las tías insidiosas (que serían los alfiles con otro nombre y forma), el rey sería el candidato a marido, las torres el despacho de abogados de la novia… Es fácil ver que el juego en escencia no cambia nada, pero los hombres serían menos proclives a jugarlo.

Mi punto es que me gusta más pensar en el ajedrez como un juego en el que se tiene que resolver un problema que cambia con el tiempo, en un tiempo determinado, con una serie de movimientos geométricos de ciertos símbolos acotados por unas reglas fijas y que depende de la interrelación de decisiones entre dos discursos (no necesariamente antagónicos, simplemente interesados en lograr primero el objetivo) en el que el objetivo es reducir el movimiento de cierto símbolo clave que se mueve con voluntad ajena a la nuestra antes de que nuestro símbolo clave sea obligado a la inmovilidad por nuestro mal proceder.

En ese escenario frío, ayuno de poesía si no se le sabe entender, reside el complejo esqueleto (quitemos el término, habrá quien me quiera sicoanalizar), la compleja infraestructura que nos incita a encontrar el patrón, el modelo, y que nos despierta el instinto lúdico y nos atrapa hasta no resolver, partida tras partida, el problema cambiante, como la vida, que nos presenta el pequeño universo cerrado que es el ajedrez. Nada de argumentos míticos o proyecciones sicológicas. Solo la búsqueda de la belleza de la demostración, de la “verdad” del camino correcto, del patrón/modelo descubierto. Está presente la intención de atrasar la consecución del objetivo a la voluntad ajena, por medio de la “celada” (otro término bélico) que en mi caso es simplemente la proposición de una pista falsa. También están presentes, de manera inevitable, el gozo de la resolución del problema pero quitándole el término “victoria”, que implica sometimiento y el desasosiego de la incapacidad de encontrar a tiempo y en forma la solución, pero quitándole el término “derrota” que implica humillación.

Mientras más elevada la concepción conceptual del problema escencial del ajedrez, más innecesario es el argumento, cualquiera que sea. Lo demuestra bellamente el hecho de que varios artístas, jugadores de excelente nivel, han diseñado piezas que nada tienen que ver con un argumento mítico-simbólico, sino que representan simplemente el movimiento que les es permitido en el tablero. Tal es el caso con el diseño de Man Ray, el de Marcel Duchamp (ambos desplegando una “energía” de forma que son placenteramente impactantes) o el de Josef Hartwig, de la Bauhaus, cuya simplicidad “hard edge” avisoraba el concepto “minimal” de una belleza límpida.

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Sobre números, granos, escaques y variantes

Sábado, 26 de Septiembre de 2009

chessnumero
LuxAeterna
En un párrafo del próximo libro de Russek, aún en preparación, encontré el famoso número de granos de trigo que según la leyenda, bastaría para pagar los servicios de Sissa por haber inventado el ajedrez.
18.446.744.073.709.551.615 granos de trigo.
Me costó tanto trabajo dimensionar el número en la mente que traté de leerlo. Debo decir que no fué tarea fácil el tan solo llevar la cuenta de tríadas de posiciones decimales para darme cuenta que hablábamos de trillones.

Puse aquí un audio para que sepan como debe ser leído, aunque es interesante tratar de deducirlo con lo que aprendimos de números en primaria. Intenten nombrarlo antes de escucharlo dando click en el siguiente enlace.


Un trillon es cosa seria. Un trillón es un millón de billones. Un billón es un millón de millones (!).

El tiempo que llevaría contar desde cero hasta un billón (a razón de una cifra por segundo, día y noche) es de 32mil años (tiempo superior al de la existencia de civilización en la tierra).*
Contar mil billones tomaría 32 millones de años (tiempo superior al de la presencia de seres humanos en la tierra).
Y contar un trillón (10 elevado a la 18 potencia) lleva la friolera de 32mil millones de años (más que la edad del universo). El número de Sissa es dieciocho veces eso…

Mil millones es un Giga (10 elevado a la potencia 9)
Un billón (un millón de millones) es 10 elevado a la potencia 12, o sea un Tera.
Mil billones son un Peta (10 a la 15 potencia)
Un trillón (un millón de billones) es un Exa o sea 10 a la 18 potencia.
Imaginemos el montón de granos para Sissa. La tierra tiene una masa de 6 cuatrillones de gramos.

La Idea de Sissa era, como es bien sabido, colocar un grano de trigo en el primer escaque, dos en el segundo, cuatro en el tercero y así hasta completar los sesenta y cuatro. !Es un descanso saber que el tablero no tiene una fila más de escaques! tan solo con un escaque más, el número de Sissa doblado crece de manera demencial.

Esto me llevó a recapacitar en el árbol de variantes que existe en cada posición, y que crece no de casilla en casilla, sino de pieza por pieza en esa posición dada.

Sin duda la complicación y el número de posibilidades de acomodo de piezas del ajedrez a partir de la posición inicial y siguiendo sus reglas es una combinatoria que rebasa nuestro cálculo mental y el de cualquier computador. Por ahí leí (no me da el cerebro ni para recordar donde) que los cálculos no se podrían hacer durante el tiempo que lleva existiendo el universo…. daban razones para el aserto.

Para darnos una idea, pensemos en el número de posibilidades que existen tan solo para el posible acomodo anagramático de las cinco vocales en cinco posiciones sin tomar en cuenta que cada posición pudiese dejarse sin letra. El problema es exponencial y dependiente del número de posiciones y letras permitido. Y para acabarla de complicar, en ajedrez hay que seguir un órden alterno entre dos bandos de letras y una serie de reglas inhibitorias de colocación.

Para cada jugada siguiente, es necesario colocar un “layer” (una capa sobrepuesta) donde tenemos que hacer otro planteamiento posicional con evaluaciones y planes totalmente diferentes.

Verdaderamente somos unos optimistas cada vez que jugamos y confiamos en encontrar la combinación correcta para ganar…

Les dejo por escrito el número de Sissa, de más de 18 exas:
Dieciocho trillones,cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones, setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince granos de trigo.

*(Los ejemplos de números vs. tiempo, son de Carl Sagan)

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El obispo se confiesa antes de la batalla

Viernes, 8 de Mayo de 2009

por
LuxAeterna

Una vista del campo de batalla desde el punto de vista del alfil.
Colocar el mouse sobre la imagen y arrastrar a izquierda o derecha…

Al frente enemigo absoluto
Atrás incondicional empuje
Mi sino la diagonal esquiva
La mitra, el puñal furtivo, la cátedra
Mi amor secreto a la izquierda de mi señor
Mi nombre es por eso
Mácula del episcopologio
Por desearla a ella, de mi señor la dama…
Si mano enemiga me siega cual grama
Si corcel maldito mi tiara aplastara
Y la cota que llevo mi sangre derrama
Quede aquí en el campo mi secreto oblícuo
El escaque frío su tumba perfecta

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Higiene mental

Domingo, 19 de Abril de 2009

censor

por
LuxAeterna

Muchas veces considero el canal 71 de ICC como una cafetería o un “pub” de esos en donde se pasa un buen rato con los amigos, y se conoce de vez en vez gente interesante que trae su propia forma de ver el mundo y lo destila, aún sin proponérselo, en cada frase o idea que expone.
En muchos aspectos me recuerda momentos entrañables que pasé en dos cafetines, en épocas diferentes y distanciadas entre si en la ciudad de México hace ya algunos ayeres.
El primero se llamaba “la Hiedra” en el barrio de Coyoacán, que de por si tiene esa aura mágica que atrae a escritores, pintores, músicos, filósofos… El lugarcito tenía mesas bajitas e incómodas, pero a nadie parecía importarle. Se había generado espontáneamente un punto en el que coincidían a determinadas horas, que ahora veo como luminosas, una caterva de personajes con las más disímiles ocupaciones e intereses, pero que en su mayoría tenían alguna de tres cosas básicas que les hermanaba, la música, la pasión por la charla con conocimiento y racionalidad y… el ajedrez.
Nunca faltaban por ahí 4 o 5 tableros en las mesas y se juntaban mirones y retadores alrededor de las buenas partidas, que, en La Hiedra, no contaban con reloj, así que mientras uno esperaba su turno, se sentaba en alguna mesa en la que la charla se le hiciese más interesante… o en donde hubiese un lugar disponible y se sumaba al tema que ahí se discutía animadamente. Con los años, de ahí surgieron personajes que han modificado con su estilo pensamiento la cultura en México.
Tiempo después, volví a dar con un sitio en el que surgió otra vez espontáneamente esa mística e intereses comunes. Se trata de la cafetería de la famosa librería Ghandi, en la frontera entre los barrios de San Ángel y Coyoacán. En ese lugar, el ambiente de camaradería era muy similar a La Hiedra, pero en cierto sentido el nivel de la charla era mayor, y también lo era el de su ajedrez. También se recomponía el mundo en charlas de lo más suigéneris y eruditas y se podía enfrentar a un jugador de alto rating en partidas amistosas. Lo que se jugaba ahí, por la cantidad de gente era “pin-pon”, blitz a 5 minutos o a 3 y había que apuntar su nombre en una lista que alguien llevaba en alguna de las mesas que se dedican enteramente al ajedrez. Mientras, como siempre, a sentarse con los amigos en las mesas en las que se tocaban los temas que a uno más le atraían.
El 71 es lo más parecido que he encontrado a esos cafetines, a falta de ellos en el lugar donde resido hoy, y como ahí, en ICC sucede lo mismo, uno puede ir de mesa en mesa hablando cordialmente con quien tenga algo que decir. En esa mesa alguien habla de política y en la de junto se habla de filosofía. Más allá hay uno que comenta sobre fut y otro más sobre poesía o sobre una variante de la siciliana. No falta el chiste rápido, el tema profundo o el sincero interés por los asuntos del otro… casi siempre.
Sucede sin embargo algo que no pasaba en aquellos lugares. Escudados por la seguridad que da la personalidad incógnita que otorga la internet, muchos llegan a este sitio con el afán de molestar o polemizar por el simple gusto de “sacar de sus casillas” a quien se deje.
Y aquí viene el tema del que quería hablar. El uso del comando “censor” en ICC.
Para comenzar, en mi opinión el nombre del comando no es correcto, ya que sugiere un acto descortés y es peyorativo. Ese nombre indica que se utilizará para algo que en principio es contrario al derecho de expresión de quien llega al 71. Es justamente este malentendido el que genera más animadversión en aquellos sobre los que es aplicado. Trataré de explicar mi punto de vista…
Como en los cafés de los que les he hablado, en el 71 pueden bien surgir temas o en algunos casos, gente cuyas opiniones y conductas no son correctas. En esos casos, lo que normalmente pasa en un lugar “real” es que uno simplemente no se sienta en las mesas donde se trata mal a alguien o en las que se tratan temas que no nos son interesantes. Uno es libre de elegir con quien charlar y con quién no. Todo con la cortesía de no herir susceptibilidades. Sencillamente no montar conversación es suficiente. Pero en el “café virtual” esto no es tan sencillo. La mayor parte de las veces, no participar en tal o cual línea de conversación es suficiente. Esa mencionada característica de incógnito, hace que algunos, escudados por la “seguridad” de que jamás verán cara a cara a quienes molestan, hacen cuanto les es posible por entablar una polémica vacía y carente del interés general. En algunas ocasiones, el simple expediente de hacer caso omiso es insuficiente, y la queja con los administradores es engorrosa e inútil, ya que tarde o temprano quien se dedica a molestar lo hará con ese “nick” o con otro. Es el momento de usar el comando de marras.
No es propiamente censurar. Es, a mi juicio, todo lo contrario. Quien utiliza ese comando está permitiendo que aquel a quien se le aplica siga ejerciendo su “derecho” de decir cuanto se le ocurra. De ahí que considere yo que el nombre del comando debe ser otro. Muchos le dicen “bozal”, nada más opuesto a eso. Son más bien unas orejeras que se coloca quien lo utiliza, sin tocar siquiera a quien se le dirige. Quien lo utiliza está poniéndose unos tapones protectores, no le impone al otro un parche en la boca.
Más aún, el comando puede ser usado como una especie de manto protector que impide que se le moleste a uno o se le dirija la palabra.
Si llego a una cafetería y solo saludo y hablo a quienes me tratan bien y no hablo ni escucho a desconocidos (o a conocidos por su falta de tacto y buenas maneras), nadie me reprochará que sea intolerante o que esté atentando contra el derecho de alguien a expresarse.
No encuentro una palabra que, sola, exprese esta función del comando. Algo como “no me interesa en este momento hablar ni saber de ti” es algo rudo y no expresa correctamente la idea. Es más bien algo como: “en este momento solo estoy interesado en algunas charlas y personas, puedes seguir hablando, pero no me tomes en cuenta”. Quizás algo como “bloquear”, “evitar” o “desaparecer” den una mejor idea, aunque todas tienen un tinte de intolerancia peyorativa.
Es un derecho la capacidad de decidir con quién quiero convivir y quién me es indiferente o abiertamente antipático, aún en un lugar en el que la camaradería y el buen talante de todos es lo que nos atrae. Si los demás no me “censuran”, eso me indica que me comporto correctamente y no le soy antipático a la mayoría… aunque aún sin portarme grosero pueda serle antipático a muchos y me “censuren” si así lo desean.
En todo caso, si alguien comienza a ser ostensiblemente majadero o molesto, un suficiente número de quejas hará que se le bote del canal por un tiempo o definitivamente, según el grado de tropelías que cometa. Mientras, a los que no tenemos el gusto por meternos en esos bretes de acusaciones o polémicas, a los que las mismas nos afectan de igual modo en que lo hace quien será acusado, nos viene de perlas un comando estabilizador de la paz de nuestras pantallas y nos da la oportunidad de decidir quien tiene derecho a ser mostrado en nuestra pantalla ante nuestra familia, nuestro entorno de paz, nuestra oficina o sencillamente nuestra buhardilla.
¡Quien pudiese utilizar el comando cuando escucha en la radio o en la tv vendedores de jabón que se han metido a mi recámara! o a heraldos de noticias morbosas o desalentadoras. Usarlo con cordura y racionalidad no es convertirse en avestruz y esconderse de la realidad en una burbuja gazmoña y puritana. Es decidir a quién permito que me contagie de su modo de ver el mundo, de su amistad sincera y de sus ideas para vivir de mejor manera.

Dixit

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Calentamiento atmosférico

Miércoles, 1 de Abril de 2009

chesspolite

por
LuxAeterna

Hace ya algún tiempo escribí estas notas sobre
Las reglas no escritas (hasta hoy) acerca del comportamiento en partidas blitz en ICC.
Desde luego no me quiero volver el adalid de la moral ni mucho menos, pero creo que un ambiente de cordialidad y deportivismo no nos cae nada mal…

  1. Nadie esta obligado a jugar un “rematch“. Si alguien te lo niega, no hay que tomarlo como ofensa personal. Si se quiere un rematch, es mejor pactarlo antes de jugar la primera partida.
    Tampoco es correcto molestarse porque alguien pide rematch. Con negarlo es suficiente.
  2. Pedir un rematch varias veces después de que se le fue negado es descortés.
  3. Nadie está obligado a decir “Thank you“, solo es una cortesía. No obstante, muchos se sienten ofendidos porque un “Thank you” dicho por la parte ganadora suena un tanto burlón. Es mejor decir “handshake“. Lo correcto es que quien dice “Thank you” ha de ser quien pierde.  Ahí radica la cortesía. Por lo que:
  4. Hay que evitar en lo posible despedidas como “gg“, “Thx” u otras abreviaturas, ya que muchos pueden tomarlas como burla aunque no sea el caso. De hecho decir “gg” cuando evidentemente la partida se ganó por una eventualidad, (como un error burdo o un “mouseslip“) indica una falta de tacto en el empleo de una “fórmula hecha” sin pensar su significado.
  5. No es correcto molestar al oponente con muchos tells. Se puede tomar como intento de distracción.
  6. Enviar tells al oponente cuando uno mismo tiene habilitada la variable “no recibir tells mientras se juega” es descortesía pura.
  7. Molestarse porque alguien no abandona en una posición perdida posicionalmente, tratando de ganar por tiempo, no tiene sentido. Todos tienen derecho a ganar por tiempo un blitz. Saber administrar el tiempo es parte del juego. Si alguien abandona por considerar que su posición está perdida, sin importar el tiempo, hablará muy bien de él como jugador ético, pero no es obligatorio ese comportamiento.
  8. Molestarse porque alguien se niega a un “takeback” en un obvio “mouse slip“, no es correcto. Los errores”de mouse” son parte del juego en internet, son una forma más de perder una partida y se deben a “faltas de pericia” parecidos a tocar la torre antes del rey en un enroque en una partida “OTB“. Todo el chiste del blitz está en capitalizar los errores del contrario, ya sean estos por falta de conocimientos teóricos, falta de pericia, conectar con un equipo deficiente o pérdida de la memoria al estar jugando. “Such is blitz“.
  9. Si el oponente desconecta, no siempre se debe a que quiera dar por terminada la partida, que quiera analizar la posición, o que no quiera ceder puntos de rating. Las causas pueden ser muchísimas. En lugar de molestarse, hay que otorgar el beneficio de la duda. Salvo en las posiciones en donde es obvio el resultado,solo entonces es aconsejable pedir la adjudicación de la partida. Si se quiere evitar la molestia de que el oponente desconecte, es mejor encender la variable “noescape“, e invitar al oponente a que también lo haga, o poner en la fórmula que solo se aceptan retos de jugadores con esa variable.
  10. Molestarse ostensiblemente con el oponente y acusarlo en canal abierto de tramposo, o de ganar por medios poco éticos o inaceptables según el reglamento de ICC, es un error y una descortesía. Nadie puede acusar a alguien sin tener pruebas y en todo caso, lo prudente es hacer esto por la vía correcta (un admin o un “complain“, o un envío al “speedtrap” es lo mejor). Lo único que denota hacer esas acusaciones sin fundamento de por medio es que quien las hace pasa por ser mal perdedor. Otra cosa es hacer un comentario, sin acusación de por medio, de lo que le ha sucedido a alguien en una partida. Comentar esas cosas son el pan nuestro de cada día en el canal 71, pero esos comentarios deben ser cuidadosos y no ofender a nadie.Son para alertar a los demás sobre posibles conductas de algunos en ICC, hasta ahí todo está bien.

Obviamente no son todos los comportamientos que podemos intentar mejorar en ICC, pero por algo había que comenzar.
Quizás alguien más puede contribuir a que esta lista aumente o mejore. Si tienen una opinión diferente a lo aquí expuesto, espero sus comentarios.
No es la intención instaurar un régimen facista, lo arriba mencionado es, por supuesto, mi opinión y no espero que la sigan sin más… es como yo me comporto y creo que mejoraría esto si los demás actúan de manera similar (Recuerdo la canción de Serrat: “sería fantástico que te dejaras convencer”)

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Cuarteto

Miércoles, 18 de Marzo de 2009

chessmusic
por
LuxAeterna

En 1984, Tim Rice graba su opera rock “Chess” y en 1986 estrena en Londres la puesta en escena. Apenas supe la noticia quise comprar el disco y, cómo no, asistir a la presentación… solo logré lo primero y nunca pude asistir a la segunda :(

Además de la conocidísima “One night in Bangkok”, me gustan mucho otras piezas del musical. En especial el cuarteto de voces “A model of decorum and tranquillity”, aquí les pongo el audio, que traducido es algo como


Por eso decidí poner la traducción de la pieza aquí, amén de que en alguna otra ocasión les hablaré sobre la obra y de la época que la inspiró…
Eran los tiempos de las disputas entre Karpov y Korchnoi, que a su vez recordaban el difícil ambiente en las negociaciones en el match de Fisher - Spassky.
En la pieza que les presento, los protagonistas son: en órden de aparición, Molokov, representante del jugador ruso, Florence, representante del jugador estadunidense (y su novia), el Árbitro, y El ruso, campeón del mundo a quien reta el americano (y que a la postre se enamora de Florence).
Como verán, las cosas no han cambiado nada en las negociaciones para los campeonatos mundiales desde los 80´s…

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